Diego Drexler lanza “De nuevo”, su primer disco solista

 

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Diego Drexler, integrante de la banda “Cursi” durante quince años, y músico en diversos proyectos, lanza ahora su primer disco solista, “De nuevo” editado por el sello Ayuí. Pone sobre la mesa un grupo de canciones que surgieron por una necesidad de saldar el impasse por el que está pasando la banda. El silencio lo puso incómodo así que decidió hacer ruido en forma de canciones, y sacó este disco con una consigna artesanal e íntima, en una serie de versos y músicas que salieron como “pulsiones”. Buscando más datos sobre su proyecto, La Mirada conversó con el músico.

–          En un momento dijiste que componer era como una pulsión, ¿cómo es eso?

Bueno, porque es una necesidad física. En mi caso me di cuenta de ese impasse que tuvimos con Cursi, de que para mí tocar y componer era una necesidad vital, si yo dejaba de hacer eso o lo anulaba, iba a sentir que me faltaba algo, iba a empezar a sentir signos de alguna enfermedad psicológica que se transformara en física. Me hace sentir bien todo esto, es una necesidad. Tocar es algo que me mantiene vivo. Me siento mal sin la música, lo comprobé, va más allá de si te da para vivir o no, ocupa un lugar central.

–          También estuviste meditando la posible creación de un alter ego para este proyecto…

Sí. En los proyectos musicales que estuve, siempre fueron bandas, compartir ideas, conceptos y desarrollarlos en equipo, y me doy cuenta de que soy gregario en eso. Por un lado eso. Por otro lado, también, el tema de que están Jorge y Daniel, si bien es una virtud, por el apellido conocido, quería separarme un poco de ese lugar musicalmente. Aunque después me di cuenta de que la música que hago y es diferente. Me pareció que estaba bien, la gente sabe por qué lado voy. Después lo descarté, porque no se me ocurría ninguno. Pero a fin de cuentas soy yo, no tenía necesidad de esconderme.

–          Más allá de la pausa que hicieron con “Cursi”, ¿había una necesidad de empezar algo solo?

Fue lo que se dio. Paramos de tocar con la banda, esperamos, estuvimos sin saber muy bien qué hacer. Después, gracias a Maxi Suárez que me invitó a algunos shows a mostrar mis canciones, me di cuenta de que tenía cosas nuevas y que necesitaba mostrarlas y que había un proceso de mirar para adentro y darme cuenta de que había nuevas canciones, después las fui grabando y así se fueron dando las cosas. Fue lo que se dio, el proceso, de repente me vi en el fondo de mi casa grabándolas. De lo que sí me di cuenta es que quería seguir tocando. Tenía ganas de explorar cómo sería resolver un disco grabando todos los instrumentos, ver qué sale, incluso con las limitaciones. Quería ver qué pasaba con eso. Menos la batería, grabar bajos, guitarras, coros, quería saber qué salía.

La banda siempre fue muy abierta por las cosas en las que hemos transitado, el espectro es muy amplio, por eso siempre tuve libertad, o sea que esto no fue meditado.

–          Más allá de la música, has tenido relación con otras ramas del arte siempre…

Si, toda la vida. Yo hice un año de medicina, pero a la mitad del primer año me di cuenta de que no iba conmigo, me sentía sapo de otro pozo, por más que hice amigos, estuvo buenísimo. Me di cuenta de que mi cabeza explotaba para muchos lados. Participé del grupo “La Tromba” que era de intervención urbana. La idea era agarrar muros graffiteados que fueran agresivos y transformarlos en algo que comunicara otra cosa. En esa acción que se hacía de día, para que la gente del barrio lo viera. Al principio la gente no lo veía muy bien, pero después se acercaban a mirar, a decir que les gustaba, a interesarse. Eso me abrió un panorama que me llevó a estudiar diseño gráfico, y cuando terminé diseño, seguí con la facultad de arquitectura.

Se tocan sensibilidades diferentes entre lo que son los dos campos, el de la música y el de las artes visuales. La música mueve cosas empáticas, mucha gente vibra de la misma manera. Por ejemplo, cuando estás bailando hay mucha gente enganchada con lo mismo, es un motor único. En la comunicación visual hay algo más personal, más para adentro, es decir, se muestra el arte, pero es de contemplación. Es más íntimo y quizá, más cerebral. Pero el hecho musical tiene algo que, para mí es único, por eso conecta a tanta gente, se da el hecho de estar quinientas personas en un mismo lugar, todas atendiendo a lo mismo. Por eso seguí haciéndolo.

–          Y de esas ideas del arte plástico, ¿salen imágenes para las canciones?

Sí. Se llaman sinestesias, las músicas tienen colores, están ligadas a sensaciones de colores, o momentos cálidos o fríos. Y vinculado a este disco trabajé con compañeros de facultad que hicieron el trabajo de fotografía, todo el arte fue desarrollado de ese modo, está hecho con proceso fotográficos que se utilizaban en las primeras fotografías. Lo hizo un compañero de facultad, y esto está vinculado, sin duda, a lo que hago.

Drexler cuenta acerca de las diferencias que siente respecto del formato de banda en el que ha trabajado, y las posibilidades que ofrece el hecho de ser solista. Si bien dice que no hay diferencia entre las temáticas o lo que se cuenta en las canciones que integran “De nuevo” y las que ha hecho para “Cursi”, siente que ahora goza de algunas libertades.

Estoy asumiendo un proyecto, en el cual, a nivel de interpretación, soy el que toca la viola y el que canta, y hago cosas que antes no hacía. Por ejemplo, con la banda había cosas que por temas de costos fijos no podían hacerse, ahora me permito agarrar la guitarra e irme a diferentes lugares. Fui a Colombia, o fui a tocar a Rosario. Me tomé un bondi con la viola, llegué, toqué y me volví. Me sentí muy libre. Tengo ganas de hacer algo, voy y lo hago.

–          ¿Por qué la elección de un formato pequeño?

Hay un disco de McCartney, que se llama “Mc. Cartney” que es de los 70’, en el que toca la guitarra, graba en su casa, con un grabador de cinta de dos canales, donde rompe todas las normas técnicas de las grabaciones. Pero es un disco que él hizo así, y a mí es un disco que me gustó, que transmitía una energía tremenda. Después está “Amor Amarillo” de Cerati, que a mí me transmitió pila de cosas, y se hizo en condiciones parecidas. Y tuve ganas de explorar eso, romper los límites técnicos, ¿qué pasa si rompo paradigmas técnicos o me dejo llevar por la intuición? Así lo hice, fue meterme en el laboratorio y empezar a investigar. Eso me nutre creativamente, si está mal, estará mal, no importa. Tenía la necesidad de explorar.

Respecto de la necesidad de explorar, Diego, presenta una visión propia en relación al papel del arte en la vida de las personas, lo que significa pensar y hacer arte.

Cada vez reivindico más la condición humana de las personas con sus particularidades, con sus cuestiones únicas que la diferencian de las máquinas. Hoy cada vez se le da más lugar a lo computarizado, por eso reivindico la condición humana. En la música reivindico la condición única que tenemos como seres vivos, una máquina nunca va a poder igualar la complejidad del ser humano, eso pasa por la creatividad y el acto creativo, es lo más importante que tenemos. Lo digo porque parece que hoy en día todo se puede hacer por intermedio de procesos, ecuaciones, máquinas. Mentira, el ser humano es complejo, indescifrable, variable, con una red infinita que genera millones de conexiones que son algo increíble. Nunca una máquina podrá igualar eso.

Actualmente se pone mucho en tela de juicio la condición creativa. Muchas veces se habla de la relatividad del acto creativo, yo creo que es una de las expresiones de la condición humana, y es una de las cosas más importantes. El no respeto a la condición humana es fascismo, lo que no cumple con un canon biométrico debe ser descartado. Todos tenemos capacidades diferentes y cada una debe ser respetada. No existe el hombre ideal como plantea el “Modulor” de Le Corbusier. Tenemos nuestras particularidades, somos diferentes y tenemos condiciones culturales diferentes. El arte es importante porque es la expresión de la condición humana.

–          ¿Quién es Diego Drexler?

Qué pregunta. Es una persona, un ser humano. Con sus particularidades, sus defectos, quizá con alguna virtud, con sus dudas. Con ganas de seguir buscando y haciendo cosas. Con una pulsión de vida de querer seguir creando y caminando este camino de la creación. Tengo inquietudes.

El lanzamiento de “De nuevo” será el viernes 14 de noviembre a las 19:00 hs. En el CCE (Centro Cultural España, Rincón 620). La entrada será Libre. 

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