Brillan por su ausencia

Por Gonzalo Hernández Waller

 

 

Hollywood es la cuna de las estrellas. Pareciera ser ese lugar ubicado en la Tierra, pero más cerca del olimpo. Es una industria, y como tal, si no vende, no funciona. La materia prima de esta industria son las ideas, las cuales son plasmadas en productos audiovisuales. Y he aquí el gran problema de Hollywood hoy: no hay ideas.cinta2

En los últimos años hemos sido testigos de una carencia innegable de nuevas ideas propias del cine. La industria vende, sí, pero valiéndose de ideas externas o antiguas. Así, han sacado mucho jugo exprimiendo los universos ficticios de los superhéroes y, sobre todo, reflotando y rediseñando éxitos de otras épocas. Esto último, sobre todo, es un claro reflejo de la forma de hacer las cosas hoy: realizando el menor esfuerzo posible. ¿Para qué machacarnos las neuronas creando, si podemos valernos del prestigio y la popularidad de creaciones de antiguas grandes mentes para llenarnos los bolsillos? ¿Para qué, si “Jurassic Park” y “Star Wars” nos sirven todo en bandeja de plata? La ley del mínimo esfuerzo.

Ojo. No es un guion tan perfecto. Sí, es verdad. A nivel comercial, el negocio es redondo. Pero cuando se afina el paladar y estas “creaciones” se encuentran con públicos más exigentes, fracasan, porque es más de lo mismo. Y si, quizá dándole un giro de tuerca a la historia se logre algo un poco diferente, pero si se repiten las vueltas, la rosca de la tuerca se funde, y ya no aprieta tanto. Yo, en particular, me he encontrado disfrutando mucho más con el cine independiente. Aquí si hay ideas. Hay creatividad. Hay novedad. Porque no hay presión de la industria. Hay libertad. Y aún sin ser tan drásticos, dentro de la “industria”, últimamente lo mejor que he visto es de lo menos vendido. “Nebraska”es un claro ejemplo. Simplemente bella. Así la defino. Y es que “Nebraska” transforma una historia cotidiana -la historia de un hombre de edad avanzada que cree haber ganado la lotería cuando ve una publicidad engañosa en una página web y su viaje para reclamar el premio en la compañía de su hijo- en una aventura maravillosa que logra acariciar el alma. Y ese es el cine que valoro: el que nos estimula, el que nos cambia, el que nos mueve, el que nos emociona. Me pregunto cuántos disfrutaron de esa película… seguramente la misma cantidad que lo hizo con la última de “El Planeta de los Simios”.

En fin, mientras la fórmula resulte, se repetirá. Eso sí, no hay que tomar por ingenuo al público. A fin de cuentas, es el que da el veredicto. Y si, por hora la fórmula es perfecta, pero dudo de que el éxito de la misma sea eterno. Y cuando la fórmula deje de funcionar, ¿Qué pasará? ¿Cómo se reinventará la industria? ¿Cómo harán las estrellas para seguir brillando?

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