Niña del rojo pelo: entrevista a Mariana Percovich

Por José Arenas y Betina de Bernochi

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Foto: Gentileza de la entrevistada

Docente de Literatura, dramaturga, pero por sobre todas las cosas directora, Mariana Percovich es hoy una de los referentes del teatro Montevideano. Se ha hecho costumbre escuchar su nombre o leerlo en el papel de dirección cada vez que un proyecto teatral hace hito en las carteleras, cada vez que las entradas se agotan, cada vez que hay algo que realmente nos parte la cabeza, la culpable es Mariana Percovich.

Poseedora de un estilo ya propio, ha marcado y marcará, seguramente, para las generaciones que habrán de venir a meterse en ese nudo fantástico del teatro. Desde sus primeras incursiones en la dirección teatral como asistente del Maestro Carlos Aguilera, a su paso por la Comedia Nacional con “Bodas de Sangre”, la formación de la Compañía COMPLOT,  o el reciente éxito de “Algo de Ricardo” con textos de Gabriel Calderón y “Proyecto Felisberto” que era una original propuesta dramática sobre textos de Felisberto Hernández, Percovich es ya una pieza fundamental en la escena uruguaya. Para saber algunas cosas acerca de ella y su visión del arte y la docencia, La Mirada se puso en contacto con ella.

 

          ¿Cómo se conjugan las tareas de la docencia, la dramaturgia y la dirección?

Desde siempre la docencia fue mi entrada a la escena, es decir mi formación como profesora de literatura fue una manera de hacerme directora, porque desde el comienzo me dediqué a dar clases en las escuelas de teatro y a trabajar con actores en la escena. No tenía un lugar para estudiar dirección. La escritura nace de mi necesidad de contar historias, así que es un banquito de tres patas. Todo se relaciona.

          Considerando tu rol como directora en la escena uruguaya, ¿Sentís que en algún momento vas en camino a dedicarte a eso solo?

Me encantaría, pero es muy complejo en Uruguay. Nunca dejaría la docencia, pero en COMPLOT apostamos fuerte y con las nuevas posibilidades de Fondos, de venta de nuestro trabajo fuera de Uruguay, se apuesta a poder potenciar nuestras carreras profesionales. Pero lo que es seguro es que la docencia en dirección y actuación siempre van a estar. De hecho ahora vamos a abrir nuestro Estudio de Actuación con Gustavo Saffores, para compartir nuestro trabajo de varios años juntos en COMPLOT.​

 

          ¿Qué cambios ha habido y qué se mantiene desde haber sido asistente de Aguilera en dirección hasta ahora?

​Cuando Carlos Aguilera con gran generosidad me dejó ser su asistente siendo muy joven, me permitió descubrir la dirección de teatro desde adentro. Hay una maravilla del día a día en el ensayo, del placer del ensayo que se mantiene intactadesde que acompañaba sus procesos, hasta el día de hoy, lo que cambia es mi propia manera de abordar el trabajo pero el amor y la pasión por lo que hago arranca allá por los años 80´ cuando ese hombre de teatro accedió a compartir. Por eso siempre trabajo con asistentes de dirección jóvenes y gente que quiere formarse. Lo aprendí de él.

          Ser docente de Literatura ¿es capital en tu tarea? ¿Y la literatura en la tarea del actor?

​El estudio, los libros, la investigación son claves para la dirección y la actuación. Cada uno lo hace desde su forma y desde su personalidad, desde su propia relación con el estudio. Yo creo en los actores y actrices que leen y estudian, la literatura es otro amor, que me sostiene. Como dice Mauricio Kartún, solo se puede escribir o dirigir sobre lo que se conoce…

          ¿Por qué era necesaria la formación de COMPLOT, o qué objetivos se planteaban en aquel momento?

​Hace diez años y hoy es lo mismo, las ganas de estar juntos, de ser solidarios entre nosotros, de crecer y aprender unos de otros. Nos alimentamos el alma y el teatro. COMPLOT es una familia. Como todo grupo. Hacer el teatro en el que creemos, es clave.

Integra la Compañía  COMPLOT junto a Gabriel Calderón, Martín Inthamousú, Sergio Blanco y Ramiro Perdomo desde el 2007. A partir de la línea estética del grupo, han realizado diversos proyectos donde los integrantes se complementan entre actuaciones, dramaturgia y dirección. De allí han salido obras fundamentales dentro del teatro contemporáneo para las artes uruguayas.

          ¿Cómo elegís una obra para poder dirigirla?

​Es el tema del que quiero hablar, es las ganas de contar historias y de armar o crear mundos, los y las compañeras de camino son motor importante para armar proyectos también.

Ganadora de diversos premios, en las obras que Mariana Dirige se ve algo muy difícil de encontrar en el teatro actual, y es la homogeneidad y la paridad de las partes. En general uno ve una obra donde algunos actores sobresalen, o el texto es mejor que la actuación, o la escenografía es excelente para el mal desempeño de los artistas que la usan, o la actuación es fuerte y el libreto no tanto. Pero en las obras que ha presentado la mujer de pelo encendido se ve ese fuego contagiado y ardiendo todo al mismo nivel. En sus proyectos, todo está a la altura Percovich: raro, complejo y artísticamente valioso.

          Tomando un poco el leitmotiv de “Proyecto Felisberto” ¿el objetivo de tu arte es hacer cosas raras y recordarlas después?

​Totalmente, es nuestra bandera. Porque de normalidad estamos rodeados. Las cosas raras se hacen para recordarlas. Es así.

          Y por último, pero fundamental, ¿Quién es Mariana Percovich?

​Una mujer que tiene el pelo rojo. Por opción.

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