La Tabaré, 30 años de mutaciones

Por Natalia Di Mentte

 

30 años de montevideanitud, de distorsión, de disrupción, de mutaciones y poesías, de rabiaentre piñazos y mimos.

 

Tabaré Rivero nos cuenta de sus comienzos y cómo fue que él, una tuerca oxidada del sistema encontró la forma de reventar y seguir siendo rock and roll.

 
Sobre el final de uno de tus temas decís: “La mano vino de rock pudiendo haber sido solo de rabia”… ¿Quién o qué fue esa influencia en tus comienzos de rock? Y en tus comienzos de teatro?

 

Cuando comencé con la banda, en el ’85, recién habían terminado doce años de dictadura. Tenía dulces 16 cuando comenzó… perdí toda mi juventud en ella ya que para un muchachito con inquietudes ‘distintas’ era muy, muy difícil ser medianamente feliz en esa época y realizarse como humano… el resultado fue llegar a la democracia ya como adulto, pero con una carga de rabia tan grande que por momentos pensé que iba a estallar…

Armé La Tabaré y creo que el rock, el volumen, la energía y la poesía, transformaron toda esa bronca en un hecho artístico donde exorcicé tantos años perdidos.

Mi gran influencia teatral fue sin dudas mi padre. Era actor y escritor, así que me crié viéndolo ensayar y escribir sus capítulos de Radioteatro. Debuté en su compañía teatral. Luego para poder expresar lo que sentía en esa terrible época de mi juventud, hice la EMAD y la Escuela del Teatro Circular y así los dramaturgos clásicos o contemporáneos hablaban desde mi boca y vertían sus opiniones que también eran las mías…

En cuanto a la música, desde niño ya soñaba con ser músico escuchando a los grupos ‘beat’ y luego toda esa generación de Woodstock, que además de lo musical, expresaban su tremenda disconformidad con el sistema de vida norteamericano.

 

 

¿Querías una banda de rock que incluyera lo actoral? ¿O surgió sin planes?

 

No, yo quería una banda anti actoral (si bien desde el comienzo incluimos el teatro porque inconscientemente era parte de nuestras vidas…).

Para mí, en aquellos tiempos el teatro se había vuelto demasiado solemne, ya no estaba pudiendo encontrar un autor, un director, un personaje que expresara mi sentir y el rock todo lo contrario. El rock debía ser la desestructura de todo. Por eso me mantuve al margen del teatro durante los primeros cinco años de la Tabaré, hasta que en el ’90 escribí ‘La Ópera de la Mala Leche’ y la estrené con actores y la banda en el Teatro Circular. En esa obra ciertamente ser rompía con toda estructura teatral, visual, auditiva, etc. etc. acá nunca se había hecho nada parecido… (fue un grandísimo éxito de público en un tiempo en que el teatro no atraía a casi nadie, claro, exceptuando a un par de críticos que hablaron muy bien de la obra, ningún otro ‘erudito’ se molestó en ir a verla… quizá espantados por la palabra ‘rock’) y ese fue mí re descubrir del arte escénico y comenzó mi interés en mixturar las artes en general.

 

30 años de rock en Uruguay… si tuvieras que definir el devenir de La Tabaré en estas tres décadas ¿Como lo harías?

 

Una banda en mutación constante. Han cambiado los músicos, han cambiado los sonidos. He cambiado de ideas musicales, he dudado sobre lo que había que decir y sobre cómo había que sonar. La Tabaré fue mi motor y por eso siempre hice las cosas con gran respeto (al público y a mí mismo), sin importarme la remuneración. Siempre expresé con la banda lo que me dictaba el corazón y siempre intentando innovar, renovarme…

 

¿Con qué nos vamos a encontrar el 14 de noviembre en el Teatro de Verano?

 

Con un espectáculo donde va a haber de todo (bueno, eso ya es una característica de los toques de La Tabaré). Desde las cantantes y algunos músicos que pasaron por la banda, que subirán a recordar aquellos años en un pasaje musical por todos los discos, hasta invitados: actores, acróbatas, titiriteros, bailarines, pantalla, luces y todo lo que debe tener una gran fiesta de cumpleaños como lo será esta.

 

¿Siempre pensaste a La Tabaré con una mujer en la voz? Por qué?

 

Sí, en primera instancia porque yo no me tenía confianza como cantante. Me gustaban las voces agudas, esas notas altas que jamás pude dar. También por algunas influencias, como por ejemplo los diálogos en las canciones de Brassens interpretadas por Claudina y Alberto Gambino, o dentro del rock me gustaban mucho las voces de Jefferson Airplane. También porque sabía que molestaba. En esos tiempos no estaba del todo bien visto para algunos rockeros, que hubiese una voz femenina (a no ser haciendo coros), y la voz femenina de La Tabaré siempre tuvo un lugar protagónico.

 

Si fueras tu público… ¿Qué admirarías de La Tabaré? ¿Y qué criticarías?

 

Criticaría por ejemplo que cuando comenzó la banda -como ya dije- estaba tan, tan rabioso que en algunas entrevistas o alguna vez sobre los escenarios, dije cosas que ahora no volvería a decir. Mis dardos libertarios eran lanzados en todas direcciones. Hoy por hoy creo que hay que practicar la puntería. En cuanto a admirar… no sé… eso lo dejo para quien lo pueda ver desde afuera…

 

¿Cuando fue que los vecinos dejaron de “mirarte con cuidado” por “rockero inadaptado”?

 

Jaja!!!… cuando entró la T.V. cable en Montevideo y uno de los canales más vistos era MTV. En esa época, a fines de los ’90, pasaban mucho rock en ese canal y luego hacían entrevistas a músicos glamourosos que pretendían ser mega ‘sexy-stars’ y que en su mayoría, no tenían nada que decir y eran pura pose… jamás arriesgaban una opinión que no fuera politicamente correcta. En eso comencé a notar que para el gran público, el rock ya dejaba de ser un ‘misterio peligroso’, y se develaba todo lo contrario: era una estupidez.

 

Tu barrio, Barrio Sur, ¿Qué te inspira? ¿Cuánto de eso ponés en tus letras?

 

Toda mi vida viví en el Centro, Cordón Sur y Palermo. Todas mis experiencias y sensaciones pasan por ahí. Sin embargo creo que más que de mi barrio, las letras de La Tabaré están empapadas de montevideanismo, esa ciudad que tanto ‘amorodio’ me provoca y que jamás pude abandonar a pesar del intento…

 

¿Cómo describís tu poética?

 

Libertaria, honesta, comprometida en sus opiniones, con ráfagas de humor, con críticas y burlas a casi todo (incluso a mi mismo), casi siempre en rima y muy amplia en conceptos y estilos.

 

¿Vos también sos una “tuerca del engranaje”?

 

Sin lugar a dudas. Si bien soy una tuerca oxidada desde mi nacimiento, formo parte de esta gran maquinaria que no me gusta nada, que me lastima y contra la cual he combatido y he perdido siempre…

 

¿Hoy quiénes son los subversivos?

 

La gente amable, solidaria, que te tiende una mano y se mantiene lo más al margen posible de lo que recomienda toda publicidad.

 

¿Ya están trabajando en el siguiente disco?

 

Tenemos cinco o seis canciones prontas. Supongo que cuando terminemos con esta gran fiesta de los 30 años, seguiremos trabajando material nuevo y lo grabaremos el año que viene. Pero aun no tengo el título del disco, ni siquiera he hablado con Oscar Larroca, sobre cómo podría ser la tapa.

 

¿Quién es Tabaré Rivero?

 

Pah!… eso sí que no tengo la menor idea.

 

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